martes, junio 24, 2008

Silencio ph

Estoy aquí
y no hay nada que decir
Si hay entre ustedes
alguien que se quiera ir a alguna parte
dejen que se vaya en cualquier momento
Lo que se requiere
es
silencio
Dale a un pensamiento cualquiera
un empujón
se cae facilmente
pero lo que empuja
y lo que es empujado
producen ese entretenimiento
llamado
discusión
(¿tendremos una mas tarde?)
O
podemos decidir sencillamente
no tener una discusión
Como ustedes prefieran
Pero ahora
hay silencios
y las palabras
hacen
sirven de ayuda para hacer
los silencios
No tengo nada que decir
y estoy diciéndolo
y esto es
poesía
como la que necesito
Este espacio de tiempo
está organizado
No hay que tener miedo a estos
silencios
podemos amarlos
...
Esta es una charla
compuesta
porque la voy haciendo
Es como un vaso de leche
necesitamos el vaso
y necesitamos la leche
O incluso
es como un vaso vacío
en el cual
en cualquier momento
algo podría ser vertido
Tal como vamos
(¿quién sabe?)
una idea podía ocurrir en esta
charla
No tengo ni idea
si aparecerá una
o no
si aparece una
dejésmola
Contemplémosla
como algo que se ve
momentáneamente
como a través de una ventana
mientras viajamos
...
Nuestra poesía ahora
es la comprensión
de que no poseemos
nada
Por lo tanto
todo
es un deleite
(mientras no lo poseemos)
y así no necesitamos temer su pérdica
No necesitamos
destruir el pasado
se fue
y en cualquier momento
puede reaparecer
y parecer que es
y ser el presente
¿podrìa tratarse de una repetición?
sólo si pensamos que somos sus propietarios
pero como no lo somos
es libre
y nosotros también
La mayor parte de la gente sabe del futuro
y cómo es de incierto
...
Lo que llamo
poesía
a menudo se llama
contenido
yo mismo la llamo
forma
Es la continuidad
Nuestro deleite
reside en la no posesión de nada
Cada momento
presenta lo que ocurre
(la creencia de que uno puede poseer su propio hogar)
pero en realidad
a diferencia del caracol
llevamos nuestros hogares
dentro de nosotros
lo que nos permite
volar
o quedarnos
disfrutar de cada cosa
Pero cuidado con lo que es impresionantemente bello
porque en cualquier momento
el teléfono puede sonar
o el avión aterrizar
Un trozo de cuerda
o un crepùsculo
sin poseer nada
ambos actúan
y la continuidad ocurre
Nada más
que nada
puede ser dicho
...
Cada silencio es absluto
vivo
y significativo.
...

(Extraído de Conferencia sobre nada de John Cage. Inluído en Silencio de Perdedores Hermosos)

koan... (y no alberto)

El discípulo le preguntó al maestro Sozan:

- La nieve cubre mil colinas, pero ¿por qué el pico más alto no está blanco?
- Deberìas conocer la más absurda de las absurdidades.
- ¿Y cual es?
- Ser de un color diferente a las demás colinas.

¿Quièn puede, a la intemperie, no ser blanqueado por la nieve? ¿Quién puede evitar que su cuerpo envejezca y muera? ¿Por qué yo no padecería los golpes de la vida? Es absurdo sentirse a salvo de los embates de la realidad. Si mil colinas se cubren de nieve, también el pico más alto luce blanco.

sábado, junio 14, 2008

días de ron

Un poco de Mickey, descongelándose, y un poco de O’Rourke, después de Barfly (la película donde hace de Chinasky). Eso me sentí. Primero el alterador sonido: kkjjjcrashssss. Despuès el olor. Correr por si se cortó con la jarra de cristal. Allí estaba, inmóvil, shockeada. Como puede reaccionar una niña de 3 años ante el inaudito estallido de una bomba. Pero lo que se derramó en el piso era parte mi guerra química. Un litro de ron blanco cubano. Con el pico degollado intacto, el culo amenazante con sus pùas apuntando al cielo, el cadáver de la botella entre hija y padre. Revisé sus manos y no había rastro de sangre. Otra vez el que sangraba era yo. El borracho paladeó la sed y gritó de furia. Mi hija grito también. Compartimos el horror de lo desconocido. Fui severo y culposo. Una mezcla drástica para mi estado emocional atado con deshilachados piolines.
Esa noche no conté los vasos, fueron cerca de una decena de mojitos. Hasta llegar a esa misma ruinosa borrachera. Tirado en el piso de un pub. Escuchando Sumo. ¿Dónde estoy? ¿es 1988, 1998 o 2008? ¿estoy en El Galpón, Luca o en algún antro moderno retro?
La descompensación llega. La conciencia se volatiliza. Todo hace efecto. Caigo en picada deslizándome por el veneno que inyecté en mi sangre. Es de noche. Hay amigos. Pensé. Y presentí la implosión hepática. Cerrando los ojos traté de comunicarme con mi órgano visceral. Meditación etilizada en medio cuerpos tan intoxicados como el mío. Pero pude escuchar su voz grave.
El hígado me dijo: “Yo soy el portero, ese que trata de impedir el paso del veneno, no solo el que ingieres por la boca, sino también el que infecta el espíritu: cada palabra mordaz me obliga a combatirla, cada ira contenida me carcome, los inesperados ataques del mundo vienen a golpearme, y yo hago lo que puedo para preservarte, solicitando tu atención con pequeños dolores, aumentando la secreción de mi bilis, almacenando vitaminas. ¡Dame la fuerza suficiente para impedir el paso a los demonios de la gula, de la envidia, de la decepción! No te conviertas en mi enemigo, no me ataques con sustancias que no puedo asimilar, no sólo eres lo que comes sino que también comes lo que eres”.
Toda la energía viscosa y primigenia de su voz se concentró en la glándula pineal, en un triángulo incandescente por el que salió expulsada todo la materia tóxica. Alcancé a dar dos pasos mientras subía la marea interna arrastrando el desastre ecológico, la podredumbre, la contaminación, de esos días. Y vomité, chorros, sólidos y líquidos, hasta llegar a espasmos de hiel y dolor.
Desperté en una habitación. “Otra vez pateando vasos rotos en piezas ajenas” (Luca seguía dictándome inefables palabras). Me asomè por la ventana. Daba a una calle. El cielo plagado de nubes, los edificios parecían moverse con el viento. Ví mi auto estacionado correctamente. Empecé a juntar mis cosas. Mi anfitrión roncaba en sol mayor. Sobre la mesa un libro de Bukowski. Me quedé leyendo y fumando, respirando y callando, entrando y saliendo…

miércoles, junio 11, 2008

bernie not dead

Lo leí el domingo. No lo podía creer. Esa semana dos veces apareció su espectral recuerdo. Primero lo nombré en clase, usado como ejemplo nefasto del oficio más vil que abusa de la palabra y la forma que da el poder mediático. Después pensè en èl, con la tristeza de quién extraña a un enemigo. Ví ese asqueroso testículo colgando de una pàgina de Gente. La impudicia siempre fue su target. Acosaba a Doña Rosa. Seducía a Marianito. Complotaba con asesinos y ladrones. ¿Y ahora? Una calle. Un monumento. O mejor… uno nuevo, reload Neustad. Hoy decidì encender la tele y ver quién rankeaba en el reality del periodismo argentino. Y ahí estaban Zlotowiazda y Tenembaum. La nueva cara del periodismo independiente. Hagan sus apuestas. (yo ya no dudo de mi instinto telepático)

lunes, junio 09, 2008

el porno-beat



La pornografia me comió la cabeza. Mi vida sexual consistía en una serie de sesiones de videos con pésima calidad de imagen, bajados desde un servidor hackeado, con la imaginación fragmentada y pixelada. La pija caliente en la mano y la sonrisa embobada por el veneno del placer. Nervio y músculo. La guerra del deseo. Condenado por la histeria propagada en signos multimediáticos, en afiches callejeros, en tapas de revistas colgadas en kioscos, y en cientos de miles de modelitos reproducidos y ajustados a todas las mujeres cogibles que me rodean. Disfruto leyendo libros, escuchando discos o viendo televisión. Pero sólo puedo hacerlo dentro de una secuencia masturbatoria. Entre paja y paja.
Ante la pregunta de discoteque: - ¿Y vos a que te dedicas?
La respuesta me goteaba por la garganta pero no escupía un – ¡exploro la praxis onanista!
No, apenas esbozaba entre tímido y tórrido - Diseño páginas de internet.
Y por supuesto encontré mujeres dispuestas a demostrarme que sabían muchísimo de programación y diseño. Son las que menos demoré en dejarlas en la barra – Voy al baño – ocurría aproximadamente al tercer rechazo ante el intento de besarlas.
Es que yo necesitaba tener al menos un orgasmo antes de dormir.
Mi psicóloga después de dos años de sesión, cuando deslice mi necesidad de mantener un ritmo masturbatorio importante, interrogó:
– ¿Cuantas veces al día?
– Tres -mentí.
– ¿Y disfrutás más que con una mujer?
– Depende.
– ¿De qué? –creo que preguntó.
Ahora me lo repregunto - ¿Porqué?
Pero tengo los ojos cansados y quiero irme a la cama.

domingo, junio 01, 2008

findedeseo

Pasamos de año. Y no recuerdo cuando fue la última vez que hicimos el amor durante el viejo calendario. Si, que te desee profundamente la noche que tomamos el ácido, y bailamos sin detenernos hasta que se cortó la luz y en penumbras escuchamos al pianista improvisando. Dijimos: vamos; y salimos bajo el imperio lunar, caminanos entre senderitos empinados, abrojos y espinillos. Cabezas echando chispas. Risas y tropiezos. Hasta llegar a la casa de mis padres. Allí me pediste que durmiéramos en su cama y me negué: es muy caliente esa pieza. Cuando debería haberte dicho que ese olor, que sobrevivió a las mudanzas, que me traslada a una infancia incierta, me daba miedo. Porque no estaban sus cuerpos, porque los fantasmas protegen sus olores, los guardan para guiarse en la oscura eternidad.
Te fuiste al otro cuarto y armaste la cama para vos sola, porque te parecía chica para dos. El deseo me oprimía en la ingle, de adentro hacia fuera. Pero preferías descansar. La danza, el alcohol, la sociología de fiesta, habían extinguido tu libido.
Me fui a dormir al sillón. Empecé a tocarme, imaginando que también te estabas masturbando, te lubricabas pensando en otro. Tal vez ese pintor que conociste esa misma noche, al que llamábamos Chinasky. Lo veías parecido a mi, pero con el misterio que perdí en todos estos años juntos. Te hacía el amor como yo ya no sé hacerlo. Y gozabas, por vos, por él, y por mí. Y yo los seguía, y acababa manchando el tapizado azul donde tantas veces jugué de chico.

amores secos

Voy a reconsiderar mi idea acerca del tarot. Tengo 300 sms gratis para enviar en un mes. Son 10 por día. ¿Podré hacerlo? Arreglé por 20 pesos el caño de gas del auto. En realidad, el tipo le puso dos grampitas para sujetarlo al chasis del piso, demoró 10 minutos. ¿Y lo de gratis? Se sabe, en el capitalismo, pura ilusión. ¡Compré la promoción! Lucro y Consumo: palabras que perdieron su significación, el peso específico de cada una de las almitas-engranajes, con su carne, hueso, semen y sudor. Estoy fumando y arrancando amores secos. Hay una multitud en el patio. Hay que sacarlos, ni muy pequeños, ni muy crecidos, porque dejan la raíz clavada en la tierra y se regeneran más fuertes. Hay que buscar el momento oportuno. Porque desmalezar de amores secos es una de las labores más penosas que tenemos los que descuidamos el patio o el jardín. Crecieron en una tierra virgen. Después del tornado que arrancó dos paraísos y un pino abrimos un espacio y extendimos unos metros el alambrado pisando la barranca. Lo rellenamos con escombros y el humus fresco que sedimenta en la orilla del arroyo. Y lo abandonamos al tiempo. Los arranco con la mano. Uno a uno. Los enumero para aprehender algo más que la cuenta. Ella viajó a la ciudad. Tenía unas reuniones con sensibles empresarios interesados en financiar causas perdidas y evadir impuestos. No contestó a ninguno de los 4 sms que le mandé. Puedo llamarla. ¡Pero eso no entra en la promoción! Puedo alquilarle el caballo a algún criollo por 10 pesos. Y puedo ir a la tarotista a entregarle 60 pesos para que marque el destino con sus cartas. Creer y reventar.

Customizado

Alguno de los trópicos de Henry Miller empieza con la cuenta de sus 33 años. El Doctor me pidió que dijera 33 mientras examinaba mis pulmones invadidos por la nicotina y la resina de cannabis. 33 tenía Cristo cuando murió y al día 3 resucitó (después no se bien en que anduvo pero no me extrañaría que tuviera 3 hijos con 3 mujeres diferentes). Con 33 de mano canto falta envido.
Pero cuando superé los 33, más allá de las matemáticas irracionales, me empecé a convertir en un ciudadano de esta sociedad de la información.
Mi formateo fue lento pero irreductible. Ser un eslabón en la red que sostiene todo lo que percibimos como realidad, requiere de fervor, empecinamiento y estupidez. Cualquiera puede manejar las tecnologías, hay que tenerlas, conocerlas y subordinarse a su mandato. La velocidad de la comunicación es lo importante. El como decimos y recibimos.
Mi conciencia se fragmento para dar paso a la eficacia en el transporte de la información. La clave de nuestro trabajo (si es que de eso se trata, algo por lo que no ganamos más que la esclavitud) está en la distribución. Tenemos que convertirnos en puntos nerviosos que emiten impulsos en un sistema sensorial que estimula la idea de comunidad. No podemos sobrevivir solos. No sabemos. Estar conectados es la única posibilidad de sentirnos vivos. Es nuestra esperanza y tragedia. El destino es el consumo de productos identificatorios que retroalimentan la maquinaria del deseo.
Todo esto para contar que tras haber sobrevivido a los 33, me encontré averiguando precios y planes de teléfonos celulares. Ya está, lo quiero, y perdí. Pero ya no puedo regresar. A la libertad la comprimí en un MP3. Colgué mis principios ludistas (esos que reventaban las máquinas a vapor porque sabían que somos una especie fácil de sojuzgar) en un blog. Y me reinicie para ser operativo al sistema total.

Sincronicity

Uno de los temas que prefiero de The Police. Es un aluvión exacto de objetos ensamblados en un sonido que es ahora y aquí. Y cada vez que lo vuelvo a escuchar pasa lo mismo. Como una refractación, un sueño que contiene a otro soñante, o cuando filmas un espejo o pantalla. Eso me ocurre a menudo, cuando busco estímulos que me conecten con mi mundo privado. Canciones, imágenes, voces, texturas y olores. Y todo ocurre en sincronía, con un efecto delay, un loop, una retardación repetitiva que esconde su sonido primigenio: Play. Como dice Tom: ¡hay que poner play¡ Ahí está el juego. Y que el azar dicte el destino. La época, la familia, los amigos, los vicios. Cara y cruz. Surfear sobre las olas del caos. Y esa es mi huella en el mar. Soy el tiempo. Soy el que pone en sincronía toda esta tormenta de existir.

el compilador

El compilador nunca terminará de ordenar informaciones, de acumular bits-vitales. Segundos de aire atrapados en envases de canciones, autores, intérpretes, pedazos de sonoridades que conforman una memoria, una manera de convertir en significados el caos de la cultura.
La experiencia de pensar en continuidades y rupturas. Nomenklaturas. Bio-chips archivados en formatos digitales. La serie como arma para enfatizar una mirada.
Antologías, discos, tropos, vicios, botellas, diarios íntimos, cicatrices, recortes de prensa; la imposible tarea de juntar las minúsculas y elementales partículas de un todo totalizante.
En cierto momento el oficio transforma toda experiencia en piezas coleccionables, clasificables, partes de un rompecabezas que se asume como Destino.
Así, el compilador queda atrapado en su laberinto.

play...

con tal de seguir siendo...